El eCommerce en México sigue creciendo. De acuerdo con el Estudio de Venta Online 2026 de la AMVO, el mercado alcanzó un valor de $941 mil millones de pesos y 77.2 millones de compradores digitales. Fuente: AMVO – Estudio de Venta Online 2026
Por otra parte, NubeCommerce México 2026 señala que casi el 90% de las marcas apuesta por comercializar sus productos a través de diferentes canales digitales. Fuente: Tiendanube – NubeCommerce 2026
Tomando en cuenta estos datos, el reto para las marcas en este 2026 ya no es solamente tener presencia digital. El verdadero desafío es lograr que sus productos estén listos para publicarse en múltiples canales y adaptar el contenido de manera rápida y efectiva. Y es aquí donde el time-to-market empieza a tomar mayor relevancia.
Porque un producto puede estar listo para venderse, pero si todavía falta completar su información, corregir un atributo o cumplir con los requisitos del canal donde se quiere publicar, quiere decir que todavía no está listo para salir al mercado.
El time-to-market no es solo una métrica de vanidad. Es un dato que nos permite saber cuánto tarda un producto en llegar a los consumidores y qué impacto puede tener ese tiempo en las oportunidades comerciales de una empresa.
Al final, un producto que todavía no está publicado es un producto que todavía no puede generar ventas en ese canal. De acuerdo con un análisis de BCG, los negocios digitales líderes tienen un time-to-market 40% más rápido que las empresas tradicionales. Fuente: BCG – Speed, Value, and the Power of the Innovation Flywheel
Tener un buen time-to-market también permite aprovechar mejor las oportunidades de un mercado cada vez más demandante, donde la velocidad para poner un producto a disposición del consumidor puede marcar una diferencia.
Y cuando una marca trabaja con cientos o miles de productos y diferentes canales, algunos días de retraso pueden parecer insignificantes, pero cuando se repiten constantemente pueden terminar teniendo un impacto económico para la empresa.
Cuando hablamos de retrasos en lanzamientos, rara vez se deben a un solo problema.
Muchas veces empiezan con pequeñas incidencias: información incompleta, atributos que necesitan correcciones, imágenes pendientes, adaptaciones por canal o productos rechazados que deben regresar al proceso.Por separado, cada incidencia puede parecer pequeña, pero cuando se repite en cientos o miles de productos, se convierte en un problema operativo.
De acuerdo con una investigación de Akeneo realizada entre 650 líderes y tomadores de decisión, el 99% enfrenta al menos un desafío relacionado con la información de producto.
Además, el 40% todavía gestiona información de producto de manera manual y el 28% menciona los lanzamientos de producto a tiempo entre sus principales desafíos.
El mismo estudio señala que recopilar y consolidar la información necesaria para un lanzamiento puede tomar alrededor de dos semanas. Fuente: Akeneo – 2024 B2B Survey
Aunque el estudio no habla específicamente de Latinoamérica, el problema puede resultar familiar: preparar y distribuir un catálogo a través de distintos canales requiere mucho más que simplemente tener un producto disponible para vender.
La información puede encontrarse en diferentes archivos, equipos o fuentes y, antes de llegar a un canal, necesita revisarse, completarse y adaptarse a sus requisitos. Ahí aparece el costo menos visible del time-to-market: el retrabajo.
Buscar una versión, corregir un atributo, adaptar una plantilla o volver a procesar un producto rechazado pueden representar solamente algunos minutos, pero cuando esos minutos se acumulan entre cientos de productos y diferentes canales, pueden convertirse en horas o incluso días de trabajo.
Por eso, además de preguntarnos cuánto tarda un producto en llegar al mercado, también deberíamos preguntarnos: ¿Cuánto tiempo se está perdiendo durante ese recorrido?
Antes de cambiar todo el proceso, algunas preguntas pueden ayudar a identificar dónde se está perdiendo realmente el tiempo:
Estas preguntas permiten pasar de medir únicamente a saber cuánto estamos tardando y por qué estas tardando.
Un time-to-market largo no siempre significa que el equipo esté trabajando lentamente. Muchas veces significa que una parte importante del tiempo se está utilizando en corregir información, buscar versiones, completar atributos o volver a procesar productos que no cumplieron con los requisitos del canal.
Ahí está el verdadero costo oculto: en todas esas pequeñas fricciones que, al repetirse en cientos o miles de productos, terminan acumulando horas o días de trabajo.
Por eso, mejorar el time-to-market implica identificar dónde se genera ese retrabajo y reducirlo. Menos errores y menos correcciones permiten que los productos estén listos para publicarse en menos tiempo y que la empresa pueda aprovechar mejor sus oportunidades comerciales.
Al final, no se trata solo de trabajar más rápido, sino de hacerlo de manera más inteligente para que los productos se publiquen antes y esto tenga un impacto positivo en la empresa.
¿Tu sabes hoy cuánto tiempo pierde tu equipo durante ese recorrido?