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Cuánto contenido debería vender y cuánto informar en un eCommerce

Escrito por MHA Consulting | Sep 29, 2026, 7:31:56 PM

Construir ese sistema exige combinar criterio editorial con lectura de datos, y no siempre el equipo interno tiene el tiempo o los recursos para revisar de forma continua qué contenidos están captando demanda, cuáles acompañan la decisión y cuáles realmente convierten.

 

Cuando el análisis requiere conectar búsquedas, recorrido de compra, arquitectura del sitio y desempeño de cada contenido, una agencia SEO puede aportar una perspectiva externa para detectar dónde existen vacíos y qué tipo de pieza tiene más sentido producir a continuación.

 

El contenido comercial, fichas de producto, comparativas, páginas de categoría, convierte, pero no genera demanda nueva ni construye autoridad. Un equipo con presión de resultados tiende a producir solo lo segundo. Un equipo enamorado del inbound produce solo lo primero.

 

Este artículo propone lo contrario a una fórmula fija: un criterio para decidir qué contenido producir a continuación, en función de dónde está tu categoría, tu producto y tu comprador.

 

Por qué la proporción "correcta" no es una proporción

El reparto entre contenido que informa y contenido que vende depende de variables que cambian de un negocio a otro, y a veces de una categoría a otra dentro del mismo negocio.

 

La demanda existente es la primera. Si vendes un producto que la gente ya busca activamente fundas para iPhone, tenis para correr, suplementos de proteína la demanda ya está creada.

 

Tu trabajo no es explicar por qué alguien necesita el producto, sino ganar la comparación y facilitar la decisión.

 

Ahí el contenido comercial pesa más. En cambio, si vendes algo que resuelve un problema que el comprador aún no sabe nombrar un software de nicho, un producto de categoría emergente, un servicio que sustituye un hábito nadie está buscando tu producto todavía.

 

Está buscando el problema. Ahí el contenido informativo no es un lujo: es el único canal por el que alguien puede encontrarte antes de saber que existes.

 

La madurez de la categoría funciona parecido. En una categoría saturada de opciones, el comprador no necesita que le expliques qué es el producto; necesita razones para elegirte a ti. En una categoría joven, buena parte del trabajo es educar sobre el problema y sus soluciones, y el que educa suele quedarse con la confianza.

 

El tipo de producto y su recorrido de compra cierra el cuadro. Un producto de compra impulsiva y bajo precio casi no tiene fase de consideración: ver, querer, comprar. Un producto caro, técnico o de compra infrecuente —un colchón, una cámara, maquinaria— tiene un recorrido largo, con dudas, comparaciones y búsqueda de garantías. Cuanto más largo y deliberado es ese recorrido, más contenido informativo hace falta para acompañarlo, porque cada duda no resuelta es una venta que se enfría.

 

Por eso dos eCommerce con la misma facturación pueden necesitar repartos opuestos. La pregunta útil no es "¿cuál es la proporción?", sino "¿qué está pidiendo mi comprador que todavía no le estoy dando?".

 

Informar y vender no son bandos opuestos

Buena parte de la confusión viene de tratar estos dos tipos de contenido como si compitieran. No compiten: cumplen funciones distintas dentro del mismo recorrido.

 

Sirve pensar el contenido por la función que cumple, no por si "vende" o "no vende":

 

  • Contenido que crea demanda o interés: artículos que explican un problema, una decisión o un contexto. No mencionan tu producto o lo mencionan de refilón. Su trabajo es traer a alguien que aún no te buscaba.
  • Contenido que acompaña la consideración: comparativas, guías de compra, contenido que resuelve las dudas específicas de quien ya está evaluando. Aquí el comprador ya sabe que tiene un problema y está decidiendo cómo resolverlo.
  • Contenido que convierte: fichas de producto, páginas de categoría, tablas de especificaciones, contenido que reduce fricción en el momento de comprar.

 

El error no es producir uno u otro. El error es pedirle a una pieza que haga el trabajo de otra: exigirle una venta directa a un artículo cuya función era traer tráfico nuevo, o esperar que una ficha de producto genere demanda que no existe.

 

Un ejemplo concreto. Una tienda de café de especialidad publica una guía sobre cómo elegir el grado de molienda según el método de preparación. Esa guía no vende una bolsa de café directamente.

 

Pero hace tres cosas medibles: atrae a alguien que aún no conocía la marca, lo posiciona como fuente confiable y bien enlazada y lo lleva a las fichas de producto correctas cuando ya está listo para comprar.

 

Medir esa guía por ventas directas del mismo día es medir un martillo por su capacidad de cortar.

 

El error de medir todo por venta directa

Este es probablemente el error más caro y el más común. Cuando todo el contenido se evalúa con la misma métrica ingreso atribuido en última interacción el contenido informativo siempre pierde, porque casi nunca es el último clic antes de la compra. Y cuando pierde en el reporte, deja de producirse.

 

El resultado es predecible: el eCommerce recorta lo que crea demanda futura para concentrarse en lo que convierte demanda presente. Durante un tiempo los números se ven bien, porque se está cosechando lo que otros contenidos sembraron. Luego el pozo se seca.

La marca depende cada vez más de pauta pagada para traer tráfico que antes llegaba solo, y nadie conecta ese aumento de costo con haber apagado la máquina de generar demanda dos años antes.

 

La corrección no es dejar de medir. Es medir cada contenido por la función que se le asignó:

  • Al contenido que crea demanda, pídele tráfico nuevo, alcance, entrada de usuarios que no te conocían, y su papel como primera interacción en recorridos que después convierten.
  • Al contenido de consideración, pídele que mueva a la gente hacia la decisión: tiempo en página, clics hacia producto, avance en el recorrido.
  • Al contenido que convierte, pídele conversión, sin más.

 

Un modelo de atribución que solo mira el último clic te dirá que el contenido informativo no sirve. Un modelo que mire el recorrido completo te dirá algo muy distinto.

 

Un criterio práctico para decidir qué producir a continuación

En lugar de fijar una proporción, conviene diagnosticar dónde está el cuello de botella y producir contra él. Tres preguntas ordenan la decisión:

 

¿Dónde se está perdiendo la gente? Si tienes tráfico pero no convierte, el problema rara vez es falta de artículos: es contenido de consideración y conversión que no está resolviendo dudas. Ahí produces comparativas, guías de compra, mejores fichas. Si en cambio conviertes bien pero no llega suficiente gente nueva, tu cuello de botella es la parte de arriba, y necesitas contenido que cree demanda.

 

¿Existe ya la búsqueda? Antes de escribir, mira si hay volumen de búsqueda para lo que vas a producir. Si lo hay, hay demanda que capturar y el contenido puede ser más comercial. Si no lo hay, o estás ante una categoría emergente donde toca educar para crear la búsqueda o ante un tema que a nadie le interesa, y conviene distinguir cuál de los dos es.

 

¿Qué duda concreta bloquea la compra? Cada producto de recorrido largo tiene un puñado de objeciones que frenan la decisión: ¿me quedará bien?, ¿es compatible?, ¿cómo lo devuelvo?, ¿por qué cuesta más que el de al lado? Cada una de esas dudas es un contenido que se paga solo, porque ataca directamente una venta que se está perdiendo.

 

Este diagnóstico se rehace cada trimestre, porque el cuello de botella se mueve. Una tienda que resolvió su problema de demanda descubre después que su problema es de conversión, y el reparto de contenido debería moverse con él. Esa es la diferencia entre una proporción fija y una estrategia: la estrategia cambia cuando cambia el negocio.

 

Qué observar antes de decidir el próximo contenido

Si algo debe quedar de todo esto, es la pregunta "¿cuánto contenido debería vender y cuánto informar?" tiene una respuesta que solo se puede dar mirando tu propio embudo. No hay un 70/30 que se pueda copiar de otra marca, porque esa marca tiene otra demanda, otra categoría y otro comprador.

 

Lo que sí se puede copiar es el método: diagnosticar dónde se pierde la venta, verificar si la búsqueda ya existe, y producir contenido con una función clara y una métrica acorde a esa función.

El eCommerce que domina esto deja de pensar en contenido "de blog" contra contenido "de producto" y empieza a pensar en un sistema donde cada pieza tiene un trabajo y se mide por ese trabajo.

 

Construir ese sistema exige criterio editorial y lectura de datos al mismo tiempo, y no siempre el equipo interno tiene el ancho de banda para sostenerlo mientras opera el día a día.