La logística de última milla se ha convertido en uno de los eslabones más críticos de la cadena de suministro. Este último tramo, que comprende el traslado del pedido desde un centro de distribución hasta el cliente final, concentra una gran cantidad de variables difíciles de controlar, como el tráfico urbano, ventanas de entrega reducidas, ausencias en el punto de recepción y una presión creciente por cumplir tiempos cada vez más cortos.
No es casualidad que la última milla represente entre el 30% y el 41% del costo total de una entrega, a pesar de ser el trayecto más corto del proceso logístico. A esto se suma el crecimiento acelerado del comercio electrónico: cada año se transportan cerca de 25 mil millones de paquetes en el mundo, lo que incrementa de forma directa la exposición a retrasos, errores y pérdidas justo en este tramo final.
Es por esto que volver más segura la logística de última milla se ha convertido en una decisión estratégica que impacta en los costos, la experiencia del cliente y la continuidad del negocio. A continuación, te presentamos 5 pasos clave para lograrlo mediante planeación, tecnología, control operativo y protección financiera.
1. Planificar rutas y cargas con criterios de seguridad, no solo de velocidad
El primer paso para fortalecer la seguridad en la última milla es abandonar la planificación basada únicamente en rapidez. Cuando las rutas se diseñan sin considerar riesgos operativos, el resultado suele ser un incremento en los costos y una mayor exposición de la mercancía. De acuerdo con datos del sector, una gestión deficiente de la distribución puede elevar los costos logísticos hasta un 30% de las ventas totales.
Una planeación efectiva debe integrar variables que influyen directamente en la seguridad del trayecto, como:
Una mala relación entre rutas y cargas genera recorridos más largos, mayor consumo de combustible y más tiempo en tránsito, lo que incrementa la probabilidad de incidentes. Por esto, optimizar este equilibrio no solo mejora la eficiencia, sino que reduce el riesgo en el tramo más vulnerable de la operación.
2. Reducir la exposición del trayecto mediante inventarios localizados
Una de las estrategias más eficaces para hacer más segura la última milla es acortar la distancia entre el producto y el consumidor final. La localización del inventario permite reducir tiempos de entrega y limitar el tramo en el que la mercancía está más expuesta.
Este enfoque ofrece beneficios claros para la seguridad logística, entre ellos:
La creciente demanda de entregas rápidas refuerza esta estrategia. Algunos estudios del sector muestran que el 48% de los consumidores está dispuesto a pagar más por entregas al día siguiente, y el 23% acepta pagar un sobreprecio por entregas el mismo día, especialmente entre los segmentos más jóvenes.
En este contexto, proteger la mercancía desde el origen hasta el destino final se vuelve fundamental. Contar con un seguro de carga permite a las empresas respaldar sus envíos desde etapas tempranas del traslado, incluyendo aquellos trayectos intermedios que conectan los centros de distribución con los puntos urbanos de última milla.
3. Aumentar la visibilidad y el control operativo en tiempo real
La falta de visibilidad es uno de los principales factores de riesgo en la logística de última milla. Sin información en tiempo real, las empresas reaccionan tarde ante retrasos, desvíos o incidencias. De hecho, se estima que las millas fuera de ruta representan entre el 3% y el 10% del kilometraje total de un conductor, generando costos ocultos y mayor exposición al riesgo.
La incorporación de tecnología permite fortalecer la seguridad mediante:
Además, la integración de estos sistemas con plataformas de e-commerce y gestión de inventarios reduce errores de entrega y mejora la trazabilidad. En la actualidad donde los clientes exigen información inmediata sobre el estado de sus pedidos, la visibilidad no solo mejora la experiencia, sino que actúa como un mecanismo preventivo ante pérdidas y reclamaciones.
4. Adaptar los métodos de entrega al entorno urbano y al tipo de envío
Como ya lo mencionamos, las zonas urbanas presentan algunos de los mayores desafíos para la seguridad de la última milla: tráfico intenso, estacionamiento limitado y ventanas de entrega cada vez más cortas. Frente a este escenario, diversificar los métodos de entrega se convierte en una estrategia clave para reducir riesgos.
Entre las alternativas más efectivas destacan:
El uso de lockers inteligentes, por ejemplo, crece a un ritmo cercano al 15% anual, ya que reduce entregas fallidas y elimina la necesidad de múltiples intentos. En operaciones de comercio electrónico y paquetería, donde el volumen es alto y cada entrega cuenta, proteger cada envío es indispensable. En este punto, el seguro de paquetería se integra como una solución especializada que acompaña la realidad de la última milla y ayuda a gestionar riesgos en entregas individuales.
5. Profesionalizar la gestión del repartidor como extensión de la marca
El último paso (y uno de los más subestimados) para hacer más segura la logística de última milla es fortalecer la gestión del factor humano. En la mayoría de los casos, el repartidor es el único contacto directo entre la empresa y el cliente final, lo que lo convierte en una extensión de la marca.
Una gestión profesional del repartidor contribuye a la seguridad cuando se enfoca en:
Un repartidor bien preparado reduce errores, evita improvisaciones y responde mejor ante situaciones imprevistas. En un entorno donde un retraso de solo 12 horas puede convertirse en un diferenciador negativo, invertir en la profesionalización del personal de última milla impacta directamente en la seguridad y la percepción del servicio.
En conclusión, la logística de última milla es el tramo más complejo, costoso y expuesto de la cadena de suministro. Con costos que pueden alcanzar hasta el 41% del total de una entrega, su correcta gestión es determinante para la rentabilidad y la reputación de las empresas.
Aplicar estos cinco pasos permite reducir riesgos, mejorar la experiencia del cliente y operar con mayor certidumbre. En el contexto actual, hacer más segura la última milla ya no es una ventaja: es una condición para sostener el crecimiento del negocio.
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Fuentes: